El Dharmapada es un pequeño libro que recoge 423 aforismos o pensamientos, distribuidos en 26 capítulos. Escritos originariamente en versos, éstos se pierden con las traducciones al inglés y al español, pero no por ello pierden su belleza y, lo que es más importante, su inestimable valor ético y moral, así como la profundidad de la enseñanza que en ellos se encierra. Cierto autor dijo que el Dharmapada viene a ser para el budista lo que la “Imitación de Cristo” es para el católico o el “Viaje de un peregrino” para el protestante.
El origen del Dharmaqpada se remonta al siglo III a.d.J.C., aunque se desconoce con exactitud la fecha en que fue escrito. La procedencia de los diversos aforismos es múltiple, pudiendo clasificarse de la siguiente forma: 152 aforismos proceden de otros libros budistas. 29 tienen su origen en obrs brahmánicas. Y 242 fueron tomados irectamente de la tradición oral de los pensamientos del Buda.
Cuanto sigue a continuación es un extracto de este pequeño aunque maravilloso libro. Debido a su extensión, me he limitado a escoger los aforismos que me han parecido más interesantes y demostrativos.
El Dharmapada
3. “El me ofendió”, él me maltrató”, “él me despreció”. Nunca terminará el resentimiento en aquellos que abrigan tales pensamientos.
5. El odio no se destruye con el odio. Al odio lo destruye el amor.
21. El recogimiento interior es el camino de la inmortalidad. La negligencia, la senda de la muerte. No perecen los que se hallan recogidos. Los negligentes, en cambio, ya estan muertos.
24. Quien sepa mantener el celo, ser puro en obras, proceder reflexivamente, dominar sus pasiones y vivir de acuerdo a la moral, verá crecer su gloria.
26. Por la diligencia, por el recogimiento interior, por el autodominio, debe el hombre esclarecido transformarse en una isla, a la que jamás las aguas puedan sumergir.
33. Como el fabricante de flechas cuida esmeradamete que todas sean derechas, así corrige el sabio su pensamiento inestable e incierto.
36. Sea el sabio señor de sus pensamientos, porque ellos son arteros, sutiles y difíciles de contener. La mente controlada trae felicidad.
42. El enemigo hiere al enemigo. El que odia hiere al que odia. Pero peor aún es el mal causado por los pensamientos mailintencionados.
48. El que coge avidamente las flores del placer, es sorprendido por la muerte antes de haber alcanzado la saciedad.
50. No os preocupéis de aquellos cuyas palabras son vanas, sus actos incoherentes y obvias sus omisiones. Preocupaos tan sólo de ser conscientes de vuestras propias palabras, de vuestros propios actos y de vuestras propias omisiones.
52. Semejantes a bellas flores coloreadas y perfumadas son las palabras llenas de sentido de aquel que obra de acuerdo con lo que dice.
61. Si no encuentra el viajero alguien mejor o igual que él, que continúe solitario su camino. Un necio no es buena compañía.
81. Como la roca, impávida ante el viento, al sabio no le afectan ni los vituperios ni los halagos.
95. El cumplidor del deber es impasible con la propia Tierra, firme como una columna, transparente como un lago sin lodo. El ciclo de sus vids terminó.
100. Mejor que mil palabras sin sentido es una palabra razonable, capaz de traer paz al que la oye.
104. La victoria alcanzada sobre sí mismo es más importante que la obtenida sobre todos los pueblos.
110. Vale más un solo día vivido en la sabiduría y en la meditación, que cien años vividos e el vicio y en la sensualidad.
117. Si has obrado mal, evita reincidir y no te deleites en el mal. Doloriosa es la acumulación del mal.
125. Ofender a una persona pura, inocente e indefensa, es exponerse al retorno de la injuria. Es como tirar polvo contra el viento.
131. Quienquiera que, buscando la propia felicidad, hiere a otras criaturas ávidas de felicidad, no la obtendrá después de su muerte.
133. No dirijas a nadie palabras ásperas, pue se volverán contra ti. Llenas de sufrimiento están lass palabras coléricas, y quien las pronuncie sufrirá el choque de su retorno.
152. El hombre ignoirante envejece como el buey: Aumenta de peso y no de sabiduría.
160. En verdad que cada uno es guardián de sí mismo y, disciplinándose, tiene el hombre un guardián difícil de sustituir.
162. Las malas acciones ahogan a quien las ejecuta, como las trepadoras parásitas se enroscan en el tronco de un árbol.
170. Si consideras al mundo como una burbuja de jabón y lo tienes por un espejismo, no te alcanzará la red de la muerte.
173 Aquel cuyaas buenas acciones cubren el mal que ha hecho, alumbra al mundo como la luna que se libera de ls nubes.
177. El avaro no llega al mundo divino. La alegr?çia de dar no la conocen los necios. El sabio encuentra su alegría en dar y por eso marcha contento hcia el otro mundo.
180. Aque que ya nada codicia ni desea, ¿qué podrá desviarl,o si ya no deja huellas?.
183. Abstenerse del mal, hacr el bien y purificar la mente, son los preceptos del Buda.
184. La mejor de las prácticas ascéticas es la paciencia constante.
207. Tratar con necios es siempre detestable. Vicir con tontos es, en toda circunstancia, tan vergonzoso como vivir con enemigos. Busca la compañía de los sabios y entre ellos gozarás la plenitud.
212. Del apego nace el pesar. Del pesar nace el temor. Libérate de tus apegos y te librarás de pesares y temores.
223. La cólera se domina con la serenidad, el mal se conquista con el bien, la avaricia se vence con la generosidad y la mentira con la sinceridad.
234. Los sabios vigilan sus acciones, refrenan sus palabras y controlan sus pensamientos. Es por ello que alcanzan el perfecto dominio sobre sí mismos.
260. Ser viejo por los años que se cuentan, es haber envejecido en vano.
279. Todas las formas creadas son irreales. Se libera el hombre del dolor cuando llega a comprender esto.
291. Buscar el propio bienestar en detrimento del ajeno, es crearse ataduras con la ira y tornarse esclavo de rencores.
309. Cuatro castigos aguardan al hombre que codicia la mujer ajena: El infortunio, el sueño agitado, la vergüenza y la deshonra.
312. Escasa recompensa brindan el deber cumplido con indiferencia y la regla seguida impulsivamente.
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