LA MEDICINA INTERNA


                              Budismo para cristianos

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La Iluminación

                Según todas las probabilidades, cuando Siddharta abandona la vida de mortificación a la que ya se ha hecho referencia, han transcurrido aproximadamente 6 años desde la noche memorable en que abandonó su palacio de Kapilavastu. Dado que esto último aconteció cuando contaba 29 años de edad, Siddharta tiene ya, por tanto, 35 años en el momento en que ahora nos encontramos. Agotadas todas las posibilidades de hallar lo que buscaba en el seno de las corrientes religiosas de su época, ya no le queda otro recurso que intentarlo en soledad por la vía de la concentración y la meditación. Y así, después de separarse de sus compañeros de mortificación, se encamina hacia una especie de higuera que la tradición conoce como “árbol de bohdi” (“árbol de la iluminación”), cerca de la ciudad de Uruvilva. Sentado sobre un lecho de hojas con las piernas cruzadas, aguarda la llegaba de la noche. Pero cuando ésta llega, se transforma en una auténtica pesadilla durante la cual, en forma de visiones fantasmagóricas, Mara (el demonio) rodea al bodhisatva de todo tipo de obstáculos intentando que desista de su empeño.  Si bien nadie conoce con exactitud lo que sucedió aquella noche, el Lalitavistara la describe con todo tipo de detalles, tan prolijos como en cierto modo fantásticos.  Debe tenerse en cuenta, no obstante,  la situación de Siddharta en aquellos momentos: Resulta evidente que se hallaba sin lugar a dudas en un estado fisiopatológico de alteración de la consciencia que podría explicar las vivencias que tuvo durante aquella noche y que podrían, hasta cierto punto, explicar la narración que hace el Lalitavistara.


                Según ese texto, la serie de obstáculos o tentaciones es precedida por un temblor de tierra y un intenso resplandor que ilumina el mundo. Seguidamente, Mara lanza contra Siddharta su ejército de demonios, que recurren a las más variadas argucias. Pero el bodhisatva permanece en todo momento impasible, sereno, inmutable, entre tantos horrores y tan macabras apariciones. Mara entonces envía a los Pecados Capitales: el Egoísmo, la Duda  y la Superstición, que fracasan igualmente. A continuación hace su aparición Kama, rey del placer, rodeado de incitantes y lujuriosas formas femeninas, que con sus encantos y el fuego de la pasión, intentan en vano apartar a Siddharta de su elevados y sagrados propósitos. Ante el nuevo fracaso, Mara recurre a Yasodhara, que se aparece a Siddharta e intenta inútilmente convencerlo para que abandone sus propósitos con estas palabras: “Príncipe mío, me mata tu abandono. ¿Qué cielo encontraste comparable al que gozamos a orillas del límpido Rohini, en la mansión del placer, donde por ti lloro desde hace largos años?. ¡Vuelve, Siddharta, vuelve!”. Pero el futuro buda no se dejará engañar, replicando: “Por el dulce amor de la que así recuerdas, sombra vana y hermosa de vana astucia, no te maldigo porque asumiste una forma tan querida, aunque como todas las apariciones terrenas seas ilusión mil veces falaz. ¡Desvanécete de nuevo en el vacío!”. Resuena entonces un grito en el bosque, las huestes de Mara se desvanecen, cae una lluvia de flores desde el cielo y los espíritus del Bien dejan oír su canto: “Mirad al gran muní. El odio no altera su espíritu. Es puro y sabio y está lleno de amor y compasión”. Siddharta, en tanto, sereno, imperturbable, inconmovible, sigue sentado con las piernas cruzadas al pie del árbol de bodhi, mientras la luz del nuevo día disipa las tinieblas de la noche.


                Durante dos días más, con sus dos noches, Siddharta permanece en la misma posición, sumido en profundas meditaciones que finalmente abocan en el hallazgo de las soluciones que tanto tiempo había buscado infructuosamente. Estamos ya en un momento culminante y trascendental: el de la Iluminación.  Lo que entonces pensó Siddharta, ya convertido en Buda, fue lo siguiente, recogido de un texto enteramente fiable:


                Una vez hubo puesto en fuga a Mara, el Bienaventurado se entregó a la meditación. Todas las miserias de este mundo, todas las desgracias, causa de las malas acciones y los sufrimientos que de ellas se deducen, desfilaron ante los ojos de su espíritu y pensó: “En verdad, si los seres vieran el resultado de todas sus malas acciones, su disgusto los apartaría de ellas. Pero están cegados por la personalidad y permanecen sujetos a sus malos deseos. Desean el placer ardientemente y producen dolor. Cuando su individualidad es destruida por la muerte, no hallan la paz. Su red de existencia perdura. Continúan así desenvolviéndose dentro de un círculo y sin poder librarse del infierno que ellos mismos se han creado.¡Y sus placeres son tan vacíos y tan vanos sus esfuerzos!. Huecos como la caña y vacíos como una burbuja. El mundo está lleno de pecado y malestar porque está colmado de error. Los hombres se pierden porque creen que el error es más valioso que la verdad. Aunque prefieren la verdad, buscan el error, que en el momento es más agradable a los sentidos, aunque cause angustia, malestar o miseria”.


                La iluminación comienza con el descubrimiento de la “Ley de las Causas Interdependientes” o Paticca-Sammupada (de “paticca = dependiente o a causa de) y samuppada = surgimiento u origen)). Esta doctrina, que explica el origen de la existencia, seguido de la enfermedad, la vejez, la muerte y el destino del ama tras el fallecimiento, es con toda probabilidad una de las de más difícil comprensión para el profano e incluso en el seno de la diferentes escuelas budistas, hasta el punto de que sus variadas posibilidades de interpretación han dado lugar a divisiones entre dichas escuelas. El Nidada-Sutta es el libro que mejor expone esta doctrina. No obstante, dada la importancia que aparentemente puede tener la misma, sin embargo no influye realmente en las doctrinas del Buda, por lo que me referiré a ello muy someramente.


                El primer eslabón de la cadena del Paticca-Sammupada es la IGNORANCIA, que equivale a anarquía total del conocimiento. O sea, la mente del ser humano, al nacer, se halla incapaz de aprehender correctamente cuanto le rodea. Segundo eslabón, las COMPOSICIONES: Todas las ideas, todos los conceptos, pueden integrarse en grupos o composiciones diferentes, con lo que en lo sucesivo serán más fáciles de comprender. Tercer eslabón, el CONOCIMIENTO, es decir, merced a esas composiciones, será posible el conocimiento de las mismas. Cuarto eslabón, FORMA y NOMBRE: Es decir, en lo sucesivo, gracias al conocimiento, las distintas composiciones podrán tener ya una entidad definida. Quinto eslabón, los AMBITOS SENSORIALES: Todos los conceptos captados y recogidos por los órganos de los sentidos, constituyen los ámbitos sensoriales. Sexto eslabón, el CONTACTO, o sea, merced a los órganos de los sentidos, la mente toma contacto con los conceptos y formas existentes a su alrededor. Séptimo eslabón, las SENSACIONES, es decir, al contacto con cada concepto o forma, el individuo experimenta lógicamente una sensación.  Octavo eslabón, el DESEO: No obstante, las sensaciones pueden ser falsas y engañosas, cuyo resultado es el deseo de posesión. Noveno eslabón, la APROPIACIÓN: Significa que el individuo, ante el deseo, puede poner en práctica todo cuanto está a su alcance para apropiarse del objeto y satisfacer así su propio egoísmo. Pero al ser engañosas las sensaciones percibidas, lo podrán ser también sus acciones tendentes a la apropiación.  Décimo eslabón, la EXISTENCIA: Un aspecto importante del noveno eslabón es, no obstante, la unión entre dos seres de distinto sexo para dar lugar a la existencia de un tercero. Debo advertir que, si bien el Nidada-Sutta nos habla de “existencia” refiriéndose a “existencia en el mundo del deseo, de las formas y en el mundo sin forma”, otras teorías la interpretan como “existencia en el claustro materno”.  Finalmente, el último eslabón está representado por el NACIMIENTO, seguido por el ENVEJECIMIENTO, la ENFERMEDAD y la MUERTE.


                Con lo anterior, Siddharta Gotama, ya Buda, consiguió (a su modo de ver, por supuesto), dar una explicación a lo que vio en aquellos cuatro encuentros cuando aún vivía en su palacio de Kapilavastu y que determinó su huida en busca de la Verdad. Pero ¿era esto suficiente?. No. Porque seguidamente planteó su doctrina, la fundamental, la que aún perdura: Las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Octuple Sendero.


                Las Cuatro Nobles Verdades. El texto:


                El Iluminado pudo ver las Cuatro Nobles Verdades que muestran el camino del Nirvana o de la aniquilación del “yo”:


                La Primera Noble Verdad es la existencia del dolor. Se sufre al nacer, al crecer, al enfermar, al morir. Se sufre al estar unido a lo que no se ama. Se sufre también, y más aún, al separarse de lo que se quiere. Y se sufre al desear lo que no se puede tener.


                La Segunda Noble Verdad es la causa del dolor. La concupiscencia es la causa del dolor. El mundo que nos rodea actúa sobre la sensación y engendra una sed de apego que exige la inmediata satisfacción. Nace la ilusión del “yo”, que se manifiesta en el apego a las cosas. El deseo de vivir para la satisfacción del “yo” nos hace caer en las redes del disgusto. El placer es un cebo, detrás de él está el dolor.


                La Tercera Noble Verdad es el cese del dolor. El que domina su “yo” se libera de la concupiscencia. Y al no experimentar apego, la llama del deseo tampoco encuentra alimento con que nutrirse.


                La Cuarta Noble Verdad es el Octuple Sendero, que lleva al cese del dolor. Se salva aquel que hace desaparecer su "yo" ante la Verdad, aquel que subordina su voluntad al deber, el que sólo tiene como deseo realizar su deber.


                Creo sinceramente que las Cuatro Nobles Verdades no precisan comentario alguno, ya que son suficientemente comprensibles. Sólo quisiera insistir en algo fundamental, que ya he comentado previamente: la necesidad de obrar en la vida rectamente y con justicia, tomando las decisiones más adecuadas, incluso aún en el caso de que creamos que no sean de nuestra propia conveniencia. Así pues, paso ya directamente al Noble Octuple Sendero.


                El Noble Octuple Sendero. El texto:


                El Buda enseñaba así el Octuple Sendero:


                >> He aquí el Noble Octuple Sendero: 1º La buena forma de comprender. 2º Las buenas decisiones. 3º La buena forma de hablar. 4º La buena forma de actuar. 5º La buena forma de ganarse la vida. 6º Los buenos esfuerzos. 7º Los buenos pensamientos. 8º La saludable paz del espíritu.


                >> Caminad con respecto al Drama (el drama es la doctrina), esto es, al cumplimiento del deber, evitando todo agravio. Pensad en la ley de causa y efecto, en la ley del karma que forja el destino del hombre y dominad vuestros sentidos. Tal es la doctrina recta, la recta comprensión.


                >> Sed benévolos con todo cuanto vive. Matad la malevolencia, la codicia y la ira, de modo que os parezcáis al soplo de las suaves brisas. Tal es el recto propósito.


                >> Cuidad de vuestros labios como si fueran las puertas del palacio de un rey. Que todas vuestras palabras sean mesuradas, francas, sinceras y corteses. Tal es la palabra veraz, la rectitud de palabra.


                >> Que cada una de vuestras acciones elimine un vicio y fomente una virtud. Como se entrevé el hilo de plata entre las cristalinas cuentas de un collar, así ha de mostrarse el amor en toda buena acción. Tal es la recta conducta.


                >> Las otras cuatro etapas superiores sólo suelen poder alcanzarlas los pies que ya no han de pisar caminos mundanos. Mas vivid en el mundo los que estéis obligados a ello. Haced de vuestra debilidad una escala de oro y ascended por la diaria convivencia con estas ilusiones hasta las verdades más dignas de ser amadas. Así alcanzaréis más serenas cumbres, será menos penosa vuestra ascensión, no os pesarán tanto vuestras culpas y fortaleceréis la voluntad para quebrantar las ligaduras de los sentidos y entrar en el Sendero.


                >> Bienaventurado el que comprende el Drama. Bienaventurado el que no inflige ningún mal a sus hermanos los demás seres. Bienaventurado el que vence al pecado y se encuentra libre de pasión, el que ha vencido al egoísmo y a la vanidad. Habrá alcanzado así la máxima felicidad.


                Comentarios al Noble Octuple Sendero


                Trataré de ser breve, si bien creo necesario hacer algunas puntualizaciones.


                1º LA RECTA COMPRENSIÓN.- Se trata de la comprensión justa de la Doctrina: la transitoriedad del mundo circundante, la inexistencia del “yo” para evitar de ese modo el egoísmo, la ley del Karma, etc.


                2º LAS RECTAS DECISIONES.- Se trata aquí de lo que ya hemos repetido en varias ocasiones y anteriormente: todas nuestras decisiones deben estar determinadas por nuestra propia conciencia, con estas tres premisas: deber, honradez y justicia.


                  LA RECTA PALABRA.- Creo que no precisa comentario. Sólo añadir que deberá evitarse siempre, además, la mentira, la difamación y la calumnia. En nuestra relación con los demás, deberá procurarse siempre la concordia, procurando unir en vez de separar. Y al referirnos, además, a la “recta palabra”, ello no se limita a la palabra oral, sino también a la escrita y a cualquier otro medio de comunicación.


                4º LA RECTA ACCION.- Este Sendero tiene un tan amplio campo de aplicación, que difícilmente puede ser resumido en pocas palabras. Lo más importante podría ser:


                a)       No matar, ni tan siquiera hacer daño a otros seres vivientes. Esto incluye la caza y la pesca deportivas y la práctica del aborto, sea cual sea el mes de gestación, por poner sólo algunos ejemplos.


                b)       No robar. El precepto dice textualmente: “No tomarás lo que no te haya sido dado, ni siquiera una brizna de hierba”.


                c)       Abstenerse de la conducta sexual ilícita o desordenada. Se refiere aquí al abuso de la práctica sexual, al acto sexual entre personas del mismo sexo, las relaciones sexuales con animales, etc.


                d)       Abstenerse del consumo de bebidas alcohólicas y drogas que enturbien la mente. Este precepto tiene dos finalidades: Mantener siempre una claridad de pensamiento que posibilite una conducta digna y, por otro lado, preservar la salud contra los efectos indeseables del alcohol y de otras drogas.


                e)       La recta acción tiene, como puede comprenderse, otros muchos significados, como abstenerse de espectáculos degradantes, cuya relación completa sería casi interminable.


                5º EL RECTO MEDIO DE VIDA.- Implica la dedicación a profesiones que no supongan daño a otros seres vivos.  Podría exceptuarse, por ejemplo, la pesca o la caza por necesidades de subsistencia, pero no la deportiva.


                6º EL RECTO ESFUERZO.- Lleva implícito el autodominio y el control de la voluntad. Para ello serán necesarios: El recto conocimiento, el recto pensamiento, la recta atención y la recta meditación.


                7º LA RECTA ATENCIÓN.- Este Sendero tiene cuatro vertientes: La atención al cuerpo, a la mente, a los sentimientos y a los fenómenos externos.


                8º LA RECTA MEDITACION.- En el budismo,, como en otras religiones, hay muchas formas de meditación, cuyo estudio no interesa en este momento. Pero el budista, lo mismo que el cristiano, está obligado a su práctica, como un medio más de cultivar la mente y la voluntad.


                Hasta aquí, los puntos fundamentales del budismo, en los que se apoya en realidad toda la doctrina.

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